mandril

Registrado: 21 Oct 2003 Mensajes: 170
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Publicado: Vie Dic 05, 2003 18:58 Asunto: |
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En principio parece que conque cumplieran la Ley 4/1980, de 10 de enero, de Estatuto de la Radio y la Televisión, pues todo estaria solucionado. Mirando ahora al cabo de 23 años el texto, esta claro que sus señorias se pusieron metas demasiado altas (esos locos soñadores de UCD). ¡Que se le va a hacer!, igual pasó con muchos articulos que dicen que contiene la constitucion esa que sale tanto por los telediarios.
Extracto del texto de la ley que se puede consultar entero en la pagina de la seccion sindical de UGT en RTVE:
3.2 La cultura:
En el preámbulo del vigente Estatuto de la Radio y la Televisión se señala la concepción de estos medios como "vehículo esencial de difusión de la cultura española y de sus nacionalidades y regiones". En el capítulo II, referente a los principios básicos, se ha mencionado la importancia del refuerzo de ciertos valores de identidad cultural en la programación de los Medios. Aquí vamos a referirnos de modo más concreto a esa función de difusión y creación de la cultura que los Medios deben cumplir .
En este sentido cabe a los Medios, y muy especialmente a la televisión, tomar conciencia de su propia capacidad para generar cultura, de su condición de "fábricas de estética" y, por ende, de escuelas del gusto y de la sensibilidad. De ahí la exigencia de calidad, de rigor visual y sonoro que hay que exigir -y han de exigirse- los profesionales de los Medios. De ahí, también, la necesidad y el riesgo de experimentación formal, de la búsqueda de nuevos recursos expresivos .
Desde el punto de la "demanda" hay que comenzar por la constatación de la pasividad, la falta de interés (sentida a veces con complejo de culpa y a menudo disfrazada), y el desarraigo con los que el telespectador y el oyente medios se acercan a los contenidos culturales que les suministran la radio y la televisión. En televisión, los datos disponibles sobre opiniones ante los programas concretos de este carácter y ante el conjunto de ellos, son más bien desalentadores: constituyen el género de programas con menos audiencia y que se evalúan más negativamente (con pocas excepciones). En radio, las pocas investigaciones disponibles sobre aceptación y, sobre todo, los datos de audiencia de los soportes específicamente culturales (los antiguos Segundo y Tercer programas de RNE) muestran que, aunque hay sectores minoritarios entusiastas, alcanzan niveles de audiencia casi insignificantes. Es obvia, pues, la necesidad de modificar la situación, sin desatender los derechos de estos sectores minoritarios de la audiencia.
1. Dos son los grandes objetivos a cubrir por la programación de los Medios en este terreno:
- Acercar directamente la cultura -particularmente española- a sectores cada vez más amplios de la población, y
- Estimular la demanda y la práctica de la cultura en la sociedad española a través de sus manifestaciones (museos, música, teatro, libro, etc.).
O dicho de otro modo, llevar la cultura a casa e incitar a salir de ella para vivirla.
Desde la perspectiva del tratamiento de los Medios del fenómeno cultural y del "estilo" cultural de la programación de los mismos, debe asumirse una concepción de la cultura como soporte permanente de toda la programación; la cultura debe reflejarse como un proceso vivo y como un proceso acumulativo, abierto, pluralista por su propia raíz; debe hacerse hincapié en el carácter lúdico de la cultura, en sus dimensiones participativas; el tratamiento de la cultura por los Medios debe ser sensible no sólo a los productos canónicos y consagrados, sino también a los fenómenos de vanguardia y las modas culturales en los distintos campos. Por último, la "imagen" de la cultura que den los Medios, debe reflejar las relaciones entre el hecho cultural y la vida cotidiana de los ciudadanos.
2.- Las modalidades de programas y hasta de "estilo" para conseguir estos objetivos requieren de imaginación y cierto sentido del riesgo. Precisamente porque el recelo existe hay que explorar las vías de disiparlos. En este campo, más propicio que ningún otro en el ensayo y la experimentación de fórmulas, hay que estar particularmente atento a la reacción de la audiencia. Se trata de invertir un prejuicio casi atávico y hay que saber de entrada que ello no es cuestión de meses. Pero hay que vigilar que los modestos pasos que se den, vayan en la dirección correcta.
3.- Es preciso, en la línea de cambiar la relación del espectador y el oyente con la cultura, un inteligente esfuerzo pedagógico, lo que no significaba banalizante ni simplificador. Hay que enseñar a disfrutar, sin engañar sobre las " penalidades " de ese disfrute (valga la paradoja).
4.- Para algunos sectores específicos de la programación cultural se pueden formular las siguientes recomendaciones:
- Mayor atención a la música clásica, sobre todo en televisión. Racionalizar e incrementar la producción de música viva, procedente de la orquesta y coros de RTVE, tanto para el consumo de los Medios como para la concurrencia en el mercado internacional desde posiciones más ventajosas.
- La integración del hecho musical (como acontecimiento) con la dinámica de la vida cultural recomienda el incremento de las transmisiones musicales que se celebren dentro y fuera de nuestro país, y su contextualización "pedagógica".
- En cuanto a la música " ligera " se tendrá especial cuidado en evitar los fenómenos -tan frecuentes en el pasado- de utilizar los medios estatales como soportes de publicidad encubierta de las poderosas compañías discográficas. Al mismo tiempo en las actuaciones musicales se precisará mediante los correspondientes indicativos si se trata de actuación en vivo o (total o parcialmente) en play-back.
- En materia de Bellas Artes, incrementar la producción de información de actualidad y divulgación histórica sobre las artes plásticas, particularmente en España; destacar la riqueza museística y monumental de nuestro país.
- Por razones de sistema, las recomendaciones sobre alguna manifestación cultural específica, como el cine y el teatro, se llevarán al apartado que se dedica a los programas argumentales.
5.- Un aspecto esencial de toda la programación de los Medios que incide sobre dimensión de vehículos culturales e la preocupación por el lenguaje.
No puede olvidarse que el lenguaje de los Medios -y muy particularmente la televisión- se asimila como forma canónica del habla culta, lo que quiere decir que se constituye en el principal patrón a seguir por la audiencia. En este sentido, se puede pensar en la utilidad de un Manual de Estilo único, que se aplicará a los Medios y que evitará incorrecciones en el léxico y la sintaxis de locutores y presentadores. Todo ello sin perjuicio de la utilización de términos y formas peculiares del lenguaje cuando las necesidades expresivas de los programas así lo requieran.
6.- Dentro de los programas culturales, los de divulgación científica (medicina, antropología, biología, ecología, botánica, zoología, etc.) vienen siendo una excepción -particularmente en TVE- por lo que audiencia y aceptación se refiere, ya que muchos de ellos han alcanzado cotas estimables de aprecio y difusión. En este tipo de programas, conviene continuar la línea hasta ahora seguida en investigar la aparición de nuevos centros de curiosidad en la población para incidir sobre ellos con producciones propias y ajenas. En todo caso, el conocimiento científico debe primar sobre el no científico (brujería, ocultismo, astrología, curanderismo, etc...). |
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