olmogomo

Registrado: 06 Oct 2004 Mensajes: 1000 Ubicación: perdido, mucho
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Publicado: Vie Jul 13, 2007 10:24 Asunto: la iglesia de quién? |
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seguro que hay foros y blogs que han trallado este tema, pero me ha sobrecogido un poco el testimonio...
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Hay recuerdos de la infancia que se mantienen vivos en la memoria por algún motivo. Uno de los que más tiempo llevan en la mía me traslada a los días previos a mi entrada en el colegio. A primero de EGB. Recuerdo la emoción de abrir mis primeros libros de texto sentado en el porche de la casa de campo que mis tíos tenían a las afueras de Cáceres. De esas mismas fechas tampoco olvido la primera vez que escuché la palabra marica. Me lo llamaron antes de saber siquiera lo que significaba; pero el tono con el que el chico del bloque de enfrente me lo escupió no me dejó dudas de que yo, por algún motivo, no le gustaba. Poco después descubrí que mi atracción natural hacia otros chicos no era bien vista en un barrio obrero del Cáceres de los 70. Los insultos me acompañaron durante toda mi infancia. Y la adolescencia. No importaba todo mi esfuerzo por intentar ocultar lo que sentía. Por encerrarlo en un armario. Ya estaba marcado en mi barrio. Yo era el marica.
Mis vecinos educaron a sus hijos según su conciencia, y esa conciencia cayó sobre mí como una losa que estuvo a punto de sepultarme con 16 años. Sobreviví a pesar de que el prospecto prometía solucionar mi error. El error de mi naturaleza. Quizás una asignatura como Educación para la Ciudadanía hubiera evitado todo lo que entonces viví. Y probablemente esa es una de las razones por la que la Iglesia y el PP la combaten. Porque aunque no es muy cristiano desear la muerte de alguien, de siempre ha sido muy católico no sentirlo si esa muerte es de un marica. Después de todo para los jerarcas de la Iglesia de Roma no somos prójimos, somos “una seria amenaza contra la familia, el hombre y la sociedad" (Cañizares) o poco menos que “asesinos” cuyos matrimonios “repugnan a la sociedad y destruyen las familias” (Gea-Escolano). Aquel otro cura, para no dejar lugar a dudas, afirmó que “los gays somos personas que no debemos estar en este mundo”. ¿Quién no aplaudiría que se acabase con los que, como para Monseñor Javier Martínez, somos “fuente de destrucción y sufrimientos sin fin en la sociedad española”?
Mi amigo Miguel estaba a punto de cumplir los 18 cuando cometió el error de decirles a sus padres que era homosexual. Su madre fue llorando al cura del pueblo. Éste le dijo que Dios no veía bien lo que era su hijo y que ellos debían hacer todo lo que estuviera en su mano para cambiarle. Esa misma noche su padre usó las 2 para intentarlo. Le grabó por todo el cuerpo lo que le decía su conciencia, que era la de su párroco.
Antonio nació unos años antes. En tiempos de la España gris de la moral única. A él la conciencia de sus padres le llegó mediante una corriente de 220 Voltios, la de las descargas eléctricas que le aplicaron durante un año para curarle de su homosexualidad. El despacho del psiquiatra que le trató estaba coronado por un Cristo doliente.
María perdió no hace mucho más de la mitad de los clientes de su bufete cuando sacó a la luz su amor por Teresa. Imagino que todos ellos actuaron según les dictó su moral. ¿Dejó María de ser la buena abogada que hasta el momento había llevado sus asuntos legales sólo porque un día puso sobre la mesa de su despacho una foto de Teresa?
El peligro que tiene la asignatura de Educación para la Ciudadanía es que hará pensar a las futuras generaciones si amar a alguien del mismo sexo merece ser respondido con insultos, golpes, descargas eléctricas, el despido, la cárcel, la muerte o el respeto que nos garantiza a todos la Constitución. El Real Decreto del 29 de diciembre de 2006, que establece el currículo de Primaria y Secundaria, en el apartado de Educación para la Ciudadanía explica que “la acción educativa debe permitir a los jóvenes asumir de un modo crítico, reflexivo y progresivo el ejercicio de la libertad, de sus derechos y de sus deberes individuales y sociales en un clima de respeto hacia otras personas y otras posturas morales, políticas y religiosas diferentes de la propia”. Y claro, las palabras “crítico” y “reflexivo” deben poner, a los que los visten, los alzacuellos de punta, tan acostumbrados ellos a imponer su visión del mundo a golpe de hostia consagrada y dogma de fe. ¿Cómo se atreve el Gobierno a afirmar que se debe aprender a tener respeto a posturas religiosas diferentes a la propia cuando el único Dios verdadero es el de Ratzinger, y España no puede ser otra cosa que Una, Grande y Libremente Católica?
Pero lo peor no está ahí, lo que hace temblar a la Conferencia Episcopal, al Foro de la Familia, a la Concapa… es el origen de todos los (¿sus?) males: la homosexualidad. Y es que entre los objetivos de la Educación para la Ciudadanía se encuentra “identificar la pluralidad de las sociedades actuales reconociendo la diversidad como enriquecedora de la convivencia y defender la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas, rechazando las situaciones de injusticia y las discriminaciones existentes por razón de sexo, origen, creencias, diferencias sociales, orientación afectivo-sexual o de cualquier otro tipo, como una vulneración de la dignidad humana y causa perturbadora de la convivencia”. Y entre sus contenidos la “valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sociales racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos”. Esto es lo que el presidente del Foro Español para la Familia califica como “herramienta de adoctrinamiento” comparable con el nazismo y el marxismo cuyas consecuencias fueron el Holocausto y la aniquilación de 50 millones de soviéticos. Si Cristo levantara la cabeza… otra vez.
¿Y por qué objetar a esta asignatura? La ley que la articula garantiza a los chicos y chicas que pretenden hacerlo que sus contenidos se darán permitiendo la “exposición de opiniones y juicios propios con argumentos razonados y capacidad para aceptar las opiniones de los otros” y la “práctica del diálogo como estrategia para abordar los conflictos de forma no violenta”. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para confrontar las propias ideas, la moral paterna, y por qué no la mismísima fe con los contenidos de la asignatura que acusan de “doctrinal”? ¿A qué le tienen miedo? _________________ a charlie le gustan los gatitos
y las gatitas
aunque a veces le saquen las garras
debe ser por el peluche que lleva encima |
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